

Corrí un par de calles para llegar al lugar del encuentro, me parece ridículo volver a cometer el
mismo error de siempre, sin embargo lo hago por que soy una total imbecil, paso el cash y me dan lo que necesito para vivir tranquila. La pequeña botella me parece exquisita, pero se que me durara poco así que solo bebo una parte de ella, me siento bien, relajada y empieza a surgir el efecto deseado, la tullidez de mi cuerpo y la exageración de mis pensamientos mas profundos.
He vivido un par de años con este vicio, me mantiene en óptimas condiciones para soportar todo esto. No se cuando termine solo se cuando comencé a ser una adicta, siento mi cuerpo flotante en círculos de agua turquesa, mis muñecas rasgadas por mi intento fallido de suicidio, las veo una y otra vez, no se como no logre matarme, pero aquí estoy metida hasta el cuello en mi tina, no puedo respirar, me muero y lo siento, despierto.
Mi piel se quiebra como una ventana al estallar una bomba atómica, la vejez llego a mi, se que tengo que envejecer lo se, pero ya no soporto este olor a una descomposición de fluidos agrios y de esencias grises. No quiero soñar mil veces, cada pensamiento, cada idea se vuelve una cárcel de miedos y puertas abiertas, creo que debo beber un poco mas, ahogarme dentro de la pequeña botella.
Escaneo mi cuerpo de pies a cabeza no encuentro en él nada familiar, por lo menos algo que recuerde, siento dormida mis manos y mis ojos distorsionan imágenes recientes, me retiro a lo mas hondo de mi sistema, cierro mis ojos y desfallezco en el infinito pensar.